Mishky Club 001: El cholo sabor de los ritmos latinoamericanos

La noche del pasado 10 de diciembre se llevó a cabo en Café Democrático la primera edición de Mishky Club. ¿Qué es Mishky? Se trata de un movimiento cultural y un colectivo de ciclo de fiestas que, en esta primera ocasión, apostó por la presencia de cuatro grandes exponentes de los ritmos latinoamericanos contemporáneos. Los ecuatorianos Ata Wallpa (Live Act) y Fidel Eljuri (DJ Set), la mexicana DJ Guaguis y el brasileño Badauera, pusieron a bailar a todo el mundo al ritmo de cumbia, bass, música brasileña, electro folclor y más. Mientras se desarrollaba el show tuve la oportunidad de conversar con DJ Guaguis (Ali Gua Gua) y Ata Wallpa sobre sus trayectorias profesionales. He aquí sus testimonios.

Un poco queer por lo de bicho raro

Ali Gua Gua, la ‘guagüis’ o DJ Guaguis, una veracruzana ex estudiante de cine y amante de la música desde niña, prefiere no ser etiquetada bajo ningún rótulo según explica: “Me considero como alguien anti-género. Esta noche va a haber un rollo más cumbia, nueva cumbia, que es algo que me gusta mucho, pero también puedo tocar otros estilos y trato de no limitarme con la música, eso me lleva a tocar en muchos lugares diferentes”.

Empecé a pinchar hace más o menos diez años

La trayectoria de DJ Guaguis se remonta casi dos décadas atrás cuando se mudó a la ciudad de México DF y empezó a hacer sus propias canciones. Se compró su primera guitarra eléctrica y formó junto con un grupo de amigas la banda punkera Las Ultrasónicas, misma que tuvo una trayectoria de quince años. A la par, Ali Gua Gua formaba parte de otras bandas como ‘Afrodita’, ‘Intestino grueso’ y’ Kumbia Queers’ (Antes ‘Kumbia Queens’ en un intento por parodiar el nombre de la agrupación ‘Cumbia King’). Entre esas, dice DJ Guaguis, “empecé a pinchar hace más o menos diez años”.

La música sirve como una herramienta de transformación

A eso de ‘pinchar’ “me lo empecé a tomar más en serio porque me gusta mucho la música, es mi pasión y además me permite viajar. Me gusta mucho viajar y a través de la música puedes hacer eso”, revela Ali Gua Gua. De esta idea parte una premisa que a pesar de que –en sus palabras- podría sonar iluso, es real: “La música es un lenguaje universal, te permite llevar un mensaje, la música sirve como una herramienta de transformación y, al ser universal, se pueden dar muchos mensajes a través de ella”.

Hoy es culpa de Ata Wallpa que esté aquí

Esta vez, la segunda en el Ecuador (luego de que se presentara dos semanas atrás en la ‘Muestra Marrana’ –una muestra de Post Porno- y una semana antes en Guayaquil en el ‘Café del Cangrejo’), DJ Guaguis volvió a Quito para ‘Mishky Club’ ya que, asevera, “aproveché que estaba cerca, me presenté en Bogotá en el ‘Kuir Bogotá – Festival Internacional de Arte y Cine Queer’ y hoy es culpa de Ata Wallpa que esté aquí”.

Me gusta no encajar

Su vínculo con lo queer, la voz inglesa que hace referencia, entre otras acepciones, a algo así como lo ‘rarito’, viene de su autopercepción: “Siempre me sentí un poco queer porque me gusta no encajar y me gusta sentirme medio freaky o medio bicho raro y no aceptar lo que me quieren imponer”. Y parece ser así porque Ali Gua Gua no luce “convencional”, no es una persona que, culturalmente, denominaríamos ‘femenina’, es, más bien, una ‘man’ sencilla, relajada y que se ve bastante cómoda vestida con ropa holgada y ‘olstars’. Ali Gua Gua, la DJ Guaguis, la ‘guagüis’, puso de todo y puso a zapatear, doy fe de ello.

 

Nuestra música nacional es del putas

Ata Wallpa pasó los últimos diez años entre Argentina, Brasil y Estados Unidos investigando sobre ritmos latinoamericanos contemporáneos y tradicionales y sus fusiones. Estas investigaciones contaban, añade Ata Wallpa, “con un criterio de curaduría que me llevó a ser DJ y productor”. Eso en cuanto a él como músico. Ahora en cuanto a Mishky –y de quien Ata Wallpa es el fundador-, este colectivo se centra “sobre todo en la música ecuatoriana digital y electrónica contemporánea. Nuestra idea es re-empaquetar para el siglo XXI toda la rica tradición que tenemos en la música de América Latina, y lo estamos logrando sin muchos apoyos desde el sector privado, lo hemos levantado y estamos conectados con una escena global llamada ‘Global Base’; en el Ecuador estamos sacando exponentes muy importantes como Quixosis, Lascivio Bohemia, Nicola Cruz y mi persona”.

Un semillero de Disyoquers

“El colectivo está principalmente conformado por Quixosis, Lascivio Bohemia y yo”, explica Ata Wallpa y continúa “y, desde la parte visual, también están integrados Felipe Escudero en instalaciones de arquitectura y los visuales de Fidel Eljuri, Ramó, Apitatán”. También, agrega,”se están sumando cada vez más artistas visuales, tenemos un semillero llamado Mishky DJ’s donde está DJ Chill-ii (Ecuador), la ‘Droga’ (Polonia), A DJ Called Matt (Italia) y Marco –Matón- quien hace sets de house latino”. La propuesta de Mishky es, Ata Wallpa añade, “generar un movimiento cultural cívico en el Ecuador capaz de traer de vuelta las raíces con un toque de appeal global”.

Estamos ofrenciendo algo que nadie más en América Latina

Ata Wallpa está convencido de que estos no son más que logros considerando que “muchos de los principales sellos –como ZZK Records- de las escena están con un ojo y con un oído puestos en lo que pasa en el Ecuador de ahora porque estamos ofreciendo algo que nadie más en América Latina puede ofrecer debido a la autenticidad de nuestro proceso; en el Ecuador nunca hubo un boom de la música como hubo en Perú o en Colombia”, y esto es algo que se ha venido haciendo, concluye, “de manera independiente, autogestionada y sin depender de los oligopolios mediáticos”.

Somos un grupo de longos orgullosos

¿Cómo están respondiendo los públicos?, pregunto, y Ata Wallpa responde que hay “que adecuarse a los tiempos y a las reacciones de las personas y tratar de romperle los esquemas a la gente. Por ejemplo, ahorita estaba anunciando lo que era Mishky y dije claramente que somos un grupo de longos orgullosos porque la identidad es algo fundamental en esto” y, puesto que, enfatiza, “estar preso de la mirada externa tiene mucho que ver con los complejos que tenemos como latinoamericanos”. Ciertamente, aclara, “la mirada de los sellos extranjeros, la mirada de Europa y de Estados Unidos ha validado lo que estamos haciendo; ahora es cool ser cholo, es cool ser kitsch y, si bien es un fenómeno que puede deberse a una moda, nosotros estamos apoderándonos de eso para que se vuelva algo constante sobre todo en las siguientes generaciones, que nunca más nos avergoncemos de escuchar música nacional porque ahora nuestra música nacional es del putas”.

Con esta categórica premisa Ata Wallpa cerró la reseña de la que si hay algo que me quedó claro es que este ciclo de fiestas Mishky Club viene con fuerza en materia de talento, organización, intrepidez y, sobre todo, fe en la cultura musical nacional y local, que hay una generación de jóvenes músicos y artistas que están realmente comprometidos con un trabajo tan bien hecho que la música ecuatoriana está internacionalizándose y globalizándose con éxito.

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